Contrato de salud previsional

El contrato de salud previsional está regulado por el D.F.L N° 1 de 2005, del Ministerio de Salud. Es un contrato nominado, dirigido, de adhesión, forzoso, solemne, sinalagmático imperfecto, entre otras clasificaciones doctrinales que escapan de este trabajo concreto.

El artículo 1.545 del Código Civil dice que “todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales”. Por este motivo, las modificaciones que se quieran introducir a la relación contractual, deben ser acordadas por voluntad de las partes suscribientes. Debido a la importancia que tiene el derecho a la salud en nuestro ordenamiento jurídico, mucho se ha discutido sobre su naturaleza jurídica, ya que algunos lo asimilan a un acto del estado, a un acto administrativo, sin embargo, estamos convencidos de que pertenece a un acto jurídico bilateral, vale decir, un contrato, como bien refiere el 1.545 del Código Civil.

Ahora bien, “La afiliación es la relación jurídica entre un trabajador (dependiente o independiente) y el Sistema de Pensiones de Vejez, Invalidez y Sobrevivencia, que origina los derechos y obligaciones establecidos en el D.L. N° 3.500, de 1.980, en especial, el derecho a las prestaciones y la obligación de la cotización en una Administradora de Fondos de Pensiones ”, otros dicen que es “la afiliación consiste básicamente en el ingreso de un trabajador al sistema de seguridad social, por medio de su incorporación concreta a una AFP lo que genera derecho y obligaciones recíprocas ”

Después de determinar un concepto de afiliación, nos queda determinar qué tipo de acto jurídico es la relación jurídica entre un cotizante y las AFP. “Aunque la ley la define como una relación del trabajador con el sistema, desde otro punto de vista la afiliación constituye un vínculo contractual entre un trabajador y una Administradora de Fondos de Pensiones, que involucra el protagonismo de otros sujetos de derecho.

Dada la naturaleza de los objetivos que se persiguen con el nuevo sistema de pensiones, dicho vínculo contractual tiene características muy particulares en que se mezclan principios de orden público, con la autonomía de la voluntad. La participación del Estado como garante de la fe pública y actor subsidiario en la solución de las contingencias sociales, coexiste con la libertad de los particulares de elegir la administración de sus fondos previsionales, el monto de la cotización, la modalidad de pensión y la fecha en que se acoge a ésta ”.

Dentro de la clasificación de los contratos podemos determinarlo como:

1. “Nominado: La propia ley es la que lo define en un cuerpo legal específico, aun cuando su naturaleza jurídica es propia a la de un mandato, que consiste en la administración de un patrimonio ajeno.

2. Dirigido: El legislador suponiendo la desigualdad de las partes, ha establecido normas imperativas de las que es imposible sustraerse por los sujetos de la relación contractual; es más, en la propia definición de afiliación el legislador señala que generará los derechos y obligaciones que la ley establece.

3. Adhesión: No existe libre discusión, el afiliado no puede negociar los detalles del contrato, menos aún las prestaciones, y tampoco puede siquiera alterar las comisiones, las que en definitiva son fijadas en bloque e impositivamente por la AFP, la que en todo caso no puede discriminar ni rechazar al afiliado. En definitiva, el afiliado solo tiene el derecho a optar si contrata con una determinada Administradora o no, aunque forzosamente deberá elegir a una.

4. Forzoso: La ley da por establecida la obligación de los trabajadores a afiliarse in genere (abstracto) al sistema y de la 32 AFP a aceptarlos cuando la solicitud de incorporación sea realizada en forma legal. Por otro lado, y desde la perspectiva de las clásicas clasificaciones que utiliza nuestro Código Civil, podríamos clasificar al contrato en cuestión de la siguiente forma:

a) Consensual: Para que un trabajador sea incorporado al sistema, basta el aviso de incorporación, aun cuando la superintendencia del ramo ha dictado normas tendientes a escriturarlo; sin embargo, aun precisando de escrituración, el contrato nace a la vida del derecho.
Por ello, podría sostenerse que el contrato de afiliación pertenece a una sub-categoría dentro de los contratos consensuales, conocidos como consensuales formales, en los cuales sin perjuicio de perfeccionarse por el solo consentimiento de las partes, la ley ha revestido de ciertas formas que, sin obstar a su existencia o validez, deben ser cumplidos, pues de lo contrario adolecerán de un vicio que permitirá aplicar las sanciones que dispone la ley.

b) Bilateral: Un contrato será unilateral o bilateral, dependiendo de si se imponen obligaciones a una parte o ambas partes. En el caso particular, ambas partes del contrato- AFP y afiliado adquieren derechos y son obligados mutuamente.

c) Oneroso: Existe un beneficio o utilidad para ambas partes teniendo derecho una de ellas a las prestaciones legales y la otra, a la comisión como retribución a la administración.

d) Conmutativo: La prestación recibida por el afiliado, esto es, gestión, administración e inversión de su cuenta de capitalización individual podría considerarse como equivalente a la prestación recibida por la Administradora, esto es, la comisión por ella cobrada, en retribución a la administración señalada.

e) Principal: El contrato de afiliación subsiste por sí mismo, sin necesidad de otro contrato que le de sustento.

Revisado Por. Rodrigo Logan
Abogado Corporativo/Gerente Legal

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